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EL CASO
Fernando ha ido ganando dinero con su negocio de bisutería y lo ha estado invirtiendo. Unas veces se decide por remodelar su taller, y otras por comprar un local nuevo.
A final de año Fernando quiere saber cuánto dinero realmente tiene no sólo en el banco (dinero líquido) sino también cuánto dinero tiene invertido o parado. Para ello, decide realizar un balance de situación de sus cuentas.
QUE ME INTERESA
¿En qué tengo que fijarme?
El balance de situación es el documento contable que refleja la situación patrimonial de la empresa. Tiene dos partes: activo y pasivo.
El activo comprende los bienes y los derechos, es decir, con lo que cuenta la empresa y lo que deben.
Las grandes partidas del activo son:
Disponible (caja y bancos).
Realizable (deudores).
Inmovilizado (locales, instalaciones, maquinaria, etc.).
Otros ajustes
El pasivo comprende las obligaciones y los fondos propios, es decir, lo que debe la empresa y su capital.
En el caso del pasivo, las grandes partidas son:
Fondos propios (capital, es decir, el dinero aportado por los socios).
Acreedores (proveedores, Hacienda Pública, Seguridad Social, banco por créditos, etc.)
Otros ajustes.
Dentro del activo y el pasivo las distintas partidas deben calificarse de manera que resulte más fácil sacar conclusiones sobre la situación de la empresa:
Las partidas del activo se clasifican en función de su liquidez. La ordenación será de menor a mayor liquidez, es decir, primero se apuntan aquellas partidas que son más difíciles de convertir en dinero como, por ejemplo, terrenos o locales (fijo) y al final los elementos más fáciles de convertir en dinero como, por ejemplo, las deudas de los clientes (circulante).
Es pasivo se ordena en función de su exigibilidad. Va de menos a más exigible. Es menos aquello que debemos pagar a largo plazo (por ejemplo, los créditos) y más exigible, lo que demos pagar a corto plazo (por ejemplo, las nóminas).
OTROS DATOS
Ejemplo de balance de situación
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