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EL CASO
Ángela fabrica muñecas de trapo de vivos colores.
En un principio, ella creaba muñecas pensando que serían el juguete de los más pequeños de la casa. Con el tiempo, y después de hablar con las personas a las cuales se las vendía, cambió su forma de pensar.
Sus compradores solían regalar las muñecas a personas adultas. Las muñecas de Ángela ocupan espacios reservados en habitaciones, salones, etc. Se han convertido en un elemento de decoración apreciado por los adultos.
QUE ME INTERESA
¿Cómo puedo saberlo?
A la hora de realizar nuestro producto, lo que queremos es que nuestros clientes se sientan atraídos por él y lo compren.
Si el cliente decide comprar y se siente plenamente satisfecho con su compra, pensará en nosotros cuando desee de nuevo un producto como el nuestro. Además se lo comunicará a otras personas que quizá también nos comprarán.
El cliente sólo nos comprará si encuentra en nosotros aquello que desea o necesita.
Podemos crear un producto que para nosotros es magnífico, inmejorable, pero puede ser que al cliente no le guste:
¿Por qué ocurre? Nos ha faltado conocer las necesidades del cliente.
¿Cómo lo hago? Debemos preguntar a los clientes actuales y a los potenciales, qué características buscan, qué esperan de nuestros productos.
Con ésta información podremos analizar cuáles son las necesidades de nuestros clientes.
Conociendo lo que quieren y esperan de nuestros productos será más fácil satisfacer sus necesidades.
OTROS DATOS
¿Qué necesitan los clientes de Angela?
Los niños:
Juguetes.
Que no contengan adornos ni piezas pequeñas.
Que se puedan lavar muy a menudo.
Los adultos:
Elementos decorativos.
Con adornos y piezas pequeñas.
No es imprescindible que se puedan lavar.
Podemos ver que según el tipo de cliente, las necesidades son diferentes. Esta necesidades definirán las características de nuestro producto.
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