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EL CASO
En un pueblo de la sierra, Sebastián pasa el día haciendo cestas de mimbre. Sus hijos le ayudan y van de pueblo en pueblo y de casa en casa arreglando las sillas y butacas, y decoran además algunos rincones con ramos de flores secas que ellos mismos elaboran.
La zona está cada vez más poblada. Sebastián y sus hijos son reclamados constantemente. Si quieren complacer a todos, tendrán que contratar personal.
QUE ME INTERESA
¿Con quién nos vamos a entender?
No es fácil encontrar a alguien en quien confiar y que siga ofreciendo el mismo servicio que Sebastián y sus hijos.
Este es un paso muy importante. Al final, son las personas, su forma de hacer, lo que marca el estilo del negocio.
Debemos hacer una lista de los que queremos. En esta lista deberán aparecer:
Aquellas características que nosotros tenemos y que marcan el estilo y nuestra forma de hacer, es decir, los aspectos positivos que queremos mantener.
Los aspectos que nosotros no tenemos, pero que consideramos necesarios. Alguien de fuera nos puede complementar, ofrecer aquello en lo que nos encontramos más débiles.
Aquellos aspectos que de ninguna forma aceptaríamos. Aquello que no queremos de las personas que trabajen con nosotros.
Por último, pensemos que es importante que tanto nosotros como las personas que se incorporen a nuestro negocio nos podamos sentir cómodos, ya que será muy difícil que haya una plena integración y no podremos mantener las características de nuestra empresa.
OTROS DATOS
¿Qué vamos a buscar?
Sebastián y sus hijos han iniciado la búsqueda de alguien que les ayude. Para ello tendrán en cuenta los siguientes aspectos:
1. Conocimientos concretos:
Habilidades manuales.
Conocimiento de las plantas y de los árboles.
2. Características personales:
Trabajador.
Honesto.
De trato agradable.
Sencillo.
3. Otros:
Que viva en la zona.
Que sea joven.
Con carnet de conducir.
4. No quieren:
Que trabaje para otros (lo quieren sólo para ellos).
Que sea demasiado ambicioso (siempre pedirá más y al final se irá).
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